SALUD CLASISTA

Según la Real Academia Española, el “clasismo” se define como una tendencia de quien defiende las diferencias de clase y la discriminación por ese motivo. Este término aplicado a la salud, implica que existe una desigualdad en cuanto al trato y aceptación social entre las enfermedades físicas y las enfermedades mentales; las primeras gozan de una consideración y comprensión inexistentes en las segundas. Pero ¿cuál es el motivo?

Si echamos la vista atrás, no hace mucho tiempo, los enfermos mentales eran recluidos en “hospitales” apartados de la sociedad, marginados, incluso considerados potencialmente peligrosos. No recibían los tratamientos adecuados y muchos de ellos empeoraban con los procedimientos utilizados; su panorama era desolador pero ¿qué podían hacer? Pertenecían a un clase inferior y por tanto no merecían el mismo respeto  que el resto de personas o eso les hacían creer…

Afortunadamente, hoy en día los enfermos mentales gozan de un mayor apoyo y una mejor atención por parte del colectivo médico. Tienen a su disposición una amplia selección de psiquiatras, psicólogos, tratamientos farmacológicos y terapias…sin embargo, todavía existen prejuicios en esta sociedad del siglo XXI. Se tiende a juzgar a cualquier persona con un padecimiento mental ya sea una depresión, un trastorno bipolar…les hacen sentir diferentes al resto y por tanto avergonzados, llegando al punto de querer ocultar su condición por miedo a la reacción de los demás.

Retomando el tema de las diferencias de clase en las cuestiones de salud vamos a ilustrarlo con dos ejemplos:

La fibromialgia provoca un dolor en los músculos, ligamentos y tendones en la persona que la padece la cual en ningún momento se plantea justificarse por ello, sería absurdo ¿no? ya que estamos ante un dolor “físico”, externo, palpable.

La depresión provoca un dolor mental que se extiende por todo tu ser afectando a todos los aspectos de la vida y generando una angustia difícil de controlar; sin embargo, las personas deprimidas sí se sienten en la obligación de justificarse ya que estamos ante un dolor “interno” que no se puede ver o palpar. Y todo aquello que no sea tangible tiende a provocar dudas o sospechas de modo que las personas que sufren una depresión se sienten en la necesidad de dar explicaciones, pero ¡cuidado! no todas las excusas son “válidas”: tienes “permiso” para estar triste o abatido por la muerte de un familiar, una catástrofe natural o una dura enfermedad…pero si tus motivos no encajan en ninguna de estas tragedias, entonces eres un ingrato por quejarte aun cuando nada malo te ha ocurrido.

Y ahora hablemos un poco de mí…he padecido depresión y todavía la padezco. Sé lo que es, el sufrimiento y desesperación que provoca, la impotencia de saber que nadie te entiende, esa incomprensión que te hace sentir aun mas solo…Es inevitable recordar las palabras de muchas personas de mi alrededor que “supuestamente” querían ayudarme o  quizás no….

  • Sólo quieres llamar la atención
  • No te autocompadezcas
  • No te hagas la víctima
  • Eres muy joven y deberías disfrutar de la vida
  • No tienes ningún motivo para estar deprimida

Esta última afirmación me resulta paradójica…es como si tuviera que sentirme mal por sentirme mal...¿no creéis?

Continuará….

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